VOLANDO A LA CIUDAD DEL OLVIDO

VOLANDO A LA CIUDAD DEL OLVIDO

miércoles, 30 de septiembre de 2009

ABRIRSE AL AMOR





Encontrar pareja puede ser difícil si somos muy exigentes o tenemos miedo a entregarnos al otro.

Algunas personas ponen mucho empeño en encontrar pareja; pero una vez la han conseguido, la pierden sistemáticamente. Podríamos decir que sus ganas de formar pareja son tan grandes como sus dificultades.
En estos casos, hay que sospechar de un autoboicot, una tendencia negativa, generalmente inconsciente e involuntaria, que impide que las personas consigan los que se proponen. Sucumbir a actividades victimitas es la peor estrategia ante el autoboicot. A menudo basta con pedir ayuda para desatascar el conflicto y recuperar la ilusión.
Ésta era la situación de Martha, que a sus 35 años le preguntaba a su terapeuta si, bajo su desesperanza ante la perspectiva de encontrar un compañero estable, se escondía algún miedo. Martha ya intuía lo que después revelo un análisis concienzudo de su propia conducta.
Con el trabajo terapéutico, Martha descubrió que tenía un profundo miedo a perder su identidad, a dejar de ser ella misma si estaba con otra persona. Pero, en poco tiempo, aprendió a identificar y defender aquello que sentía como vital e irrenunciable. No tenía por qué privarse de nada, podía autoafirmarse perfectamente en compañía de otra persona.
También es importante analizar si las expectativas son adecuadas o no. Recordando sus fracasos amorosos. Martha se percató de que descartaba demasiado pronto a los hombres porque no encajaba en su exigente ideal, Si no bajaba el listón, nunca nadie sería lo suficientemente bueno para ella. Superar el autoboicot consiste en poner luz a aquella parte de nosotros que destruye nuestros anhelos más genuinos.





EL AMOR COMPLETO




El vínculo amoroso es una mezcla de deseo, amistad y comprensión. La madurez del amor llega cuando unimos estos tres aspectos y se abre paso el amor generoso y desinteresado.

Cuando se trata de un amor completo, no amamos con un solo amor, sino con tres amores: el Eros (pasión, deseo), la Philia (Amistad, alegría) y el Ágape (ternura, comprensión). Hacer el amor con la mejor amiga o amigo y con ternura: eso sería el amor total. Un contubernio de tres afectos enredados en un “yo” que intenta abordar a otro “yo”: te deseo, me alegra que existas, tu dolor me duele.
El amor siempre crece hacia afuera. Ésa es su historia. Primero es egocéntrico (en primer lugar yo, y ahí es donde se siente el deseo); después hace contacto con el otro (tú y yo, hace la amistad); y, finalmente, se descentra (primero tú, la expresión de la compasión).
El Ágape, la etapa final del amor, nada tiene que ver con la sumisión, el miedo o la inseguridad, sino con una entrega digna y sincera. Dar generosamente, congratulación de la existencia ajena.
El Ágape implica renunciar a toda forma de prepotencia. Es el acto por el cual decidimos retirarnos un poco para no aplastar al ser querido, como cuando cargamos un niño recién nacido y nuestro organismo automáticamente se debilita, se contrae para inhibir la brusquedad natural que lo caracteriza y no  lastimar al bebé.
El escritor italiano Cesare Pavese lo explica hermosamente: “Serás amado el día en que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro la utilice para afirmar su fuerza”. El amor exige esto mismo: abandonar la omnipotencia, el dominio, la autoridad, rendirse ante la debilidad del prójimo.
No se trata de “perseverar en el ser” indiscriminadamente, de ser más de lo que soy, sino de ser menos. ¿Cuánto? Lo necesario para no dañar al amado. No invadirlo, no ocuparlo, no violentarlo.
La filosofa Simone Weil decía que lo opuesto al amor es la violencia. Coincido, pero entro por otra puerta: lo opuesto a la violencia es la dulzura. No lastimar, no ofender, dejar ser.
Se trata de la ética del amor que nace sin demasiado esfuerzo. Hay una renuncia del sí mismo que dignifica, hay momentos en que el “yo” sobra y es cuando tú me necesitas. ¿Cómo amar a quien se lastima intencionalmente, cómo herir a la persona que en verdad se ama y quedar impávido?
Nada justifica la ausencia de Ágape, nada disculpa su olvido. Estar pendiente de que mi ego no te devore, de eso se trata, de cuidarte, de que nunca me sea indiferente tu sufrimiento. Ágape es el amor desinteresado.




AMOR SIN RENUNCIAS




Una vida de pareja excluyente puede empobrecernos; cuidar nuestras aficiones nos hace más completos.

A menudo, el enamorarnos, nuestra vida experimenta un giro. Nuestra pareja se convierte en el centro de atención hasta tal punto que podemos dejar de lado a los amigos, la familia, el trabajo o las aficiones. En cierta medida, se trata de algo normal ya que, al principio de la relación, necesitamos tiempo para disfrutar de la compañía del otro y conocernos. Sin embargo, es importante no renunciar a ciertos aspectos de nuestra vida que, después, podemos echar de menos.
Sacrificar una buena amistad o una oportunidad para crecer profesionalmente puede pasarnos factura a la larga porque, en una segunda fase de la relación, las aguas de las emociones vuelven a su cauce y entonces, podemos darnos cuenta de que nuestra vida personal se ha empobrecido. Para construir una relación madura, cada miembro de la pareja tiene que ser él mismo. Por eso tenemos procurar no perdernos por completo en el otro.
Para conseguir el equilibrio, puede ser útil hacer una lista de todo lo que nos hace felices al margen de nuestra pareja. Así mismo, hablar con alguien de confianza de todo lo que es importante para nosotros nos ayudara a preservarlo, ya que lo habremos hecho consciente.
También podemos pedirle a la pareja que colabore en nuestro objetivo de no renunciar a nuestra vida, que no nos ponga impedimentos sino que nos anime a dedicar tiempo a nuestras cosas. Si la pareja también necesita ayuda para no renunciar, puede ser buena idea hacerse un programa en el que se tengan en cuenta periodos de tiempo en los que cada uno se dedique a sus actividades.










martes, 29 de septiembre de 2009

LA PANACEA DEL PLACER





Durante siglos, especialmente en medio del oscurantismo medieval, la humanidad se dedicó a tratar un mítico elemento que tenía supuestamente el poder de curar todas las enfermedades, devolver la juventud y prolongar la vida. Recibía el nombre de Panacea, que en griego quiere decir literalmente “que todo lo cura”.
Con el mismo afán y quizá con la misma vehemencia, en la actualidad los investigadores vuelven a buscar ese remedio universal, ahora con la ayuda de la tecnología más sofisticada. Las primeras conclusiones, lejos de desanimarnos, son tan halagadoras como sorprendentes: la panacea ç, si se pudiera llamarla así, existe, o casi.
A diferencia de sus antecesores magos, hechiceros y paladines, los científicos saben hoy que tamaña entidad no esta relacionada con ningún misterioso elixir, ni con toque de piedra filosofal alguna; está vinculada directamente a la posibilidad y a la capacidad de cada uno de disfrutar su vida. No se trata solamente de acumular buenos y gozosos momentos, aunque eso no deja de ser parte del asunto, sino de sentir genuinamente el placer de vivir.
Desde hace varios años, la ciencia médica más confiable y actualizada no duda ya de la existencia de una interacción constante entre el cuerpo y la mente. Esta apertura ha permitido comprender la génesis de algunas enfermedades, conocidas últimamente como psicosomáticas, y, por ende, pensar en tratamientos más eficaces.
Sin embargo, a pesar de los alentadores resultados obtenidos, queda aún mucho camino por recorrer hasta que se produzca un conocimiento pleno del efecto que los estados emocionales-depresión, amor, cólera, odio, generosidad, alegría, optimismo- producen en el organismo. Una nueva medicina más integradora- la holística-pretende agregar a lo mucho que aporta la medicina tradicional un elemento a tener en cuenta siempre que un cuerpo se enferma: la sobrecarga de tensiones emocionales o espirituales.
En la mayoría de los casos, se busca la razón de la enfermedad en el mundo físico. ¿Vida sedentaria? ¿Exceso de peso? ¿Niveles elevados de colesterol? ¿Excesivo consumo de grasas, de sal, de alcohol, de tabaco? ¿Una genética disposición hereditaria? No seré yo el que reniegue de la importancia de estos factores, pero tampoco puedo desconocer el hecho de que, invariablemente antes de la aparición de los primeros síntomas de una enfermedad, se puede hallar en la historia vital del paciente señales del conflicto entre él o ella y su realidad, externa o interna. Un fenómeno que podríamos llamar con su nombre técnico-egodistonía- o que podríamos comprender diciendo que es el displacer de lo cotidiano, la vivencia de pérdida del rumbo o del dominio y la sensación de que no se disfruta de la vida.
Esta claro que los virus y las bacterias son capaces de atacar a nuestro cuerpo y alterar su normal funcionamiento, pero su existencia no explica por qué, en la misma situación, unos se enferman y otros no. Ningún médico pondría en duda que el estrés, la ansiedad, el odio o la depresión producen reacciones químicas en nuestro organismo que disminuyen la fuerza de nuestras barreras defensivas, “permitiéndonos” caer enfermos.
Cuando los especialistas dicen que el displacer y la insatisfacción crónicas tienen la capacidad de funcionar como un virus para el sistema inmunológico, se refieren al descenso de linfocitos T y B, implicados en la defensa contra las células tumorales y los agentes virales. En el mismo sentido, se dice que dichas alteraciones inmunológicas se producen a partir de las probadas conexiones existentes entre el sistema nervioso central y el sistema de defensas. Su debilidad, entonces, favorece no solamente las enfermedades funcionales sino también la aparición de infecciones y la multiplicación de células tumorales malignas.
En medio de la investigación experimental de drogas que permitieran un mejor tratamiento del paro cardiaco, un grupo de científicos informó que, en el momento del paro, se libera una gran cantidad de sustancias-mediadores químicos y pseudohormonas. Cuyo efecto fundamental es la sedación, la relajación, la analgesia y una cierta euforia.
Los científicos creyeron que estás sustancias podrían ser también las responsables del efecto de bienestar descrito en las experiencias cercanas a la muerte. La mayoría de las personas que han pasado por la vivencia de estar clínicamente muertas por unos minutos y que luego han sido reanimadas por técnicas de resucitación comparten una experiencia absolutamente placentera, sin miedo ni tristeza, sin angustia ni dolor. Hace poco más de treinta años, estas sustancias pudieron ser aisladas y se las llamó “endorfinas”, porque, a pesar de ser fabricadas por el propio organismo en una región del sistema nervioso central llamada hipotálamo, producen un efecto muy similar al de la morfina: disminuyen el dolor físico, relajan cada músculo del cuerpo y provocan un estado de bienestar cercano a la euforia.
Hoy sabemos que, afortunadamente, no hace falta acariciar la muerte para producir endorfinas. La mayoría de las actividades placenteras son capaces de aumentar los niveles de estas sustancias en sangre, y la serena satisfacción de estar contentos con lo que estamos haciendo puede mantenerlas en circulación.
Dedicar un poco de tiempo al deporte que más nos guste. Tomar serenamente la comida que nos apetece sin prisas, ordenar las herramientas del desván, pasear al perro o pintar el cuarto de los niños son actividades que difícilmente pueden ser consideradas trascendentes, pero definitivamente son la puerta para experimentar el tipo de bienestar del que se habla aquí.
La mencionada sensación de no estar en paz con la propia vida puede ser combatida si, por lo menos, prestamos atención a lo que nos pide nuestro cuerpo o nuestro espíritu y que nos pide nos negamos sistemáticamente a complacer. Un viejo refrán anuncia con claridad: “Para disfrutar del disfrutar, débese antes planificar”.
Muchas cosas se podrían empezar a hacer de cara a mejorar nuestra calidad de vida y nuestro futuro próximo-ejercicio, dieta sana, respeto del ritmo de descanso en el trabajo... pero prefiero centrarme aquí en lo que sería fundamental dejar de hacer.
Sería muy bueno entrenarnos en necesitar menos cosas, aunque solo sea para poder decidir hacer menos sin sentir culpa. Aprender a enfrentar las contingencias con menos severidad y sin enojos. Ver menos la televisión y leer menos libros y revistas que hablen exclusivamente de nuestro trabajo. Entrenarnos para no reprimir nuestras emociones y para no escapar del encuentro ocioso con los amigos. Abandonar el perfeccionismo, el mal humor y la prisa sin sentido. Y, sobre todo, alejarnos, por decisión y con tenacidad, de toda discusión inútil, de toda pelea innecesaria, de todo rasgo de actitud competitiva; incluso a la hora de querer demostrar en una conversación que somos los que llevamos la razón, puesto que, la mayor parte de las veces, si no es por vanidad, ¿para qué sirve?





VIENES CON EL SOL




Pides que diga lo que estoy pensando
el como del porque y el cuando
pero vienes con el sol
Pides que deje de beber de cerveza
que ponga juicio en mi cabeza
y luego vienes con el sol
Pides una estrella para sonreír con ella
luego pides un lucero para atarlo a tu cabello
y es que vienes siempre o casi siempre vienes... con el sol

Pides que deje en paz el noticiero
que sea mejor el cocinero
pero vienes con el sol
Pides que se suspendan los ronquidos
que se agudicen los sentidos
al cabo vienes con el sol
Pides una tregua bajo el mar a tantas leguas
que no acose a tus encantos aunque yo me siga helando
y es que vienes siempre o casi siempre vienes como el sol.

Pides una canción de amor
que te confirme que soy tuyo
pides que cuide mas la voz
y que no ataque a quien se acabe el mundo.

Pides que mire todo en positivo
que se me olvide el enemigo
pero vienes con el sol
Pides la discreción y la cordura
la risa contra la amargura
al cabo vienes con el sol
Pides tantas cosas y yo sigo a manos rotas
procurando hacerme bueno para ver si así te tengo
y es que vienes siempre o casi siempre vienes… con el sol






domingo, 27 de septiembre de 2009

POR SI NO TE VUELVO A VER





Se hizo gigante ese olor a manzana, que dejó tu piel
Y como haciéndome burla el destino, no te he vuelto a ver
No tengo aliados librando esta guerra, me quedé con sed
Vaya traición me jugó la impaciencia, por un sueño que alcancé

Sobre papel, declaro que te extraño cada amanecer
Te haré de saber, que lento corre el tiempo lejos de tu piel
Haré que sepas de algún modo que te quiero por si no te vuelvo a ver

Cada recuerdo que sale al encuentro de mi corazón
Deja tu nombre grabado en mi cuerpo de cada canción
No le pensaba decir ni al espejo, lo que te esperé
Pero que más te confieso que muero porque vuelvas otra vez

Sobre papel, declaro que te extraño cada amanecer
Te haré de saber, que lento corre el tiempo lejos de tu piel
Haré que sepas de algún modo que te quiero por si no te vuelvo a ver

Sobre papel, declaro que te extraño cada amanecer
Confesaré que un beso tuyo vale más que mil de otra mujer
Haré que sepas de algún modo que te quiero por si no te vuelvo a ver 





SIETE CRISANTEMOS





Si alguna vez he dado más de lo que tengo
me han dado algunas veces más de lo que doy,
se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo
y puede que no exista el sitio adonde voy.


A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado,
del calor de la lumbre del hogar me aburrí,
también en el infierno llueve sobro mojado,
lo sé porque he pasado más de una noche allí.


En busca de las siete llaves del misterio,
siete versos tristes en una canción,
siete crisantemos en el cementerio,
siete negros signos de interrogación.


En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas
y muchas golondrinas huyen de la ciudad,
el asesino sabe más de amor que el poeta
y el cielo cada vez está más lejos del mar.


Lo bueno de los años es curan heridas,
lo malo de los besos es que crean adición;
ayer quiso matarme la mujer de mi vida,
apretaba el gatillo… cuando se despertó.


Con siete espinas de la flor del adulterio
siete carreteras delante de mi
siete crisantemos en el cementerio
siete veces no, siete veces si.

Me enamoro de todo, me conformo con nada;
un aroma, un abrazo, un pedazo de pan
y lo que buenamente me den por la Balada
de la Vida Privada… de Fulano de Tal.


Siete crisantemos en el cementerio
siete despedidas en una estación
siete crisantemos en el cementerio
siete cardenales en el corazón.




PASTILLAS PARA NO SOÑAR





Si lo que quieres es vivir cien años
no pruebes los licores del placer.


Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.


Compra una mascara antigás,
mantente dentro de la ley.


Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculos de 5 a 6.


Y ponte gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad.


Funda un hogar en el que nunca reine
mas rey que la seguridad,
evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad,
si lo que quieres es vivir cien años
vacúnate contra el azar.


Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame mas
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿tienen pastillas para no soñar?


Si quieres ser matusalén
vigila tu colesterol,
si tu película es vivir cien años
no lo hagas nunca sin condón,
es peligroso que tu piel desnuda
roce otra piel sin esterilizar,
que no se infiltre el virus de la duda
en tu cama matrimonial.


Y si en tus noches falta sal
para eso esta el televisor.


Si lo que quieres es cumplir cien años
no vivas como vivo yo.


Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿tienen pastillas para no soñar?





sábado, 5 de septiembre de 2009

QUIÉN-ABRIL

Lágrimas de desamor
ruedan por la página de un blog
y en el escribe
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón
.

LA SOLEDAD ARREMOLINA O BARRE

LA SOLEDAD ARREMOLINA O BARRE

¿DE ESTO QUIÉN SE ACUERDA?

¿DE ESTO QUIÉN SE ACUERDA?

Realidad o Sueño??

Realidad o Sueño??
La muerte no es la mayor tragedia de la vida.
La mayor tragedia es la despersonalización:
la muerte en una tierra extraña y estéril,
enajenados del alimento espiritual
que proviene de la capacidad de alcanzar una mano amiga,
extrañados del deseo de experimentar las cosas
que hacen que la vida valga la pena ser vivida,
mutilados de la esperanza....

Amarte en silencio
llorar sin decir nada....
Perderme en tu mirada
sentir que ya no has prisa
se me enamora el alma

Contigo es mas facil..
Aprendi a creeer en ti
aprendi a quererte más.

No importa lo que pase
amor!!!!!!!!!
me muero si no estas.

NO PUEDO VIVIR SIEMPRE SOÑANDO

NO PUEDO VIVIR SIEMPRE SOÑANDO