VOLANDO A LA CIUDAD DEL OLVIDO

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jueves, 27 de agosto de 2009

EMPATÍA


No cambiaria las penas de mi corazón por la alegría de la multitud.
Y no cambiaria por risas las lagrimas que la tristeza hace fluir
de mi ser interior. Quisiera que mi vida fuera una lágrima
y una sonrisa… una lagrima para unirme con los que tienen
el corazón partido: una sonrisa como señal de mi alegría de vivir.
            Miro al mar y pienso en la empatía. Sentado en la playa mirando las olas romper contra la costa rocosa, sé que de un momento a otro esa enorme masa de agua cambiará de forma, transformándose en sí misma. Como las mareas cambian y las corrientes van y vienen, todo fluye, moviéndose, cayendo y rearmándose a sí mismo. Las olas que rompen y se van erosionan el acantilado y suavizan los bordes afilados de las rocas de 350 millones de años. Las nubes proyectan sus propias sombras en la superficie del agua, mientras los brillantes rayos del sol crean zonas de color turquesa de fulgurante luz. Por la noche, desde lejos, el agua parece un cristal sobre el que la luna traza su camina de plata.
Mirando el mar desde mi lugar en la playa, me calma el pensamiento de que conozco y comprendo sus profundidades. Sin embargo, la verdad es que para cada brizna de conocimiento que he adquirido hay incontables misterios insondables por explorar. Y lo mismo sucede con los seres humanos. Mirando al exterior podemos convencernos de que conocemos las profundidades. ¿Con cuánta frecuencia observamos a la gente en nuestro mundo e imaginamos que los conocemos desde adentro hacia afuera? ¿Con cuánta frecuencia nos sorprende la corriente del cambio de opinión o la manera de la emoción que trae un nuevo discernimiento y una nueva comprensión?
            Así como la marea rige el flujo y reflujo del mar, así surge el poder de la empatía en nuestro interior. La empatía es una fuerza innata, es parte de nuestra herencia. Nos da energía, dirección y propósito en la vida. La empatía no es una emoción ni un sentimiento que nos invade y nos engulle repentinamente, sino una exploración respetuosa e inteligente de lo que yace más allá de la superficie de nuestro mundo. Ayudándonos a mantener el sentido de equilibrio y la perspectiva en un paisaje que cambia constantemente, la empatía nos enseña cómo movernos, permitiendo dejar fuera nuestros preconceptos y entrar a nuestras relaciones con él corazón y la mente abiertos.
            Defino la empatía como la capacidad de comprender y responder a las experiencias únicas del otro. La paradoja de la empatía es que esta habilidad innata se puede usar tanto para ayudar como para causar daño. Como las corrientes del mar, la empatía puede ser suavemente tranquilizante una vez y ferozmente destructiva la siguiente.

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LA SOLEDAD ARREMOLINA O BARRE

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¿DE ESTO QUIÉN SE ACUERDA?

¿DE ESTO QUIÉN SE ACUERDA?

Realidad o Sueño??

Realidad o Sueño??
La muerte no es la mayor tragedia de la vida.
La mayor tragedia es la despersonalización:
la muerte en una tierra extraña y estéril,
enajenados del alimento espiritual
que proviene de la capacidad de alcanzar una mano amiga,
extrañados del deseo de experimentar las cosas
que hacen que la vida valga la pena ser vivida,
mutilados de la esperanza....

Amarte en silencio
llorar sin decir nada....
Perderme en tu mirada
sentir que ya no has prisa
se me enamora el alma

Contigo es mas facil..
Aprendi a creeer en ti
aprendi a quererte más.

No importa lo que pase
amor!!!!!!!!!
me muero si no estas.

NO PUEDO VIVIR SIEMPRE SOÑANDO

NO PUEDO VIVIR SIEMPRE SOÑANDO